viernes, 20 de febrero de 2015

Pénfigo en los párpados: rabia total

De verdad, no hay cosa que me enoje tanto que tener pénfigo en los párpados. Se siente como si tuvieras arena, todo el tiempo, en los ojos. 

Comienza como una molestia pequeña, pero luego de varios días, me irrito tremendamente. Me enojo, me da rabia. Me cuesta ver bien. Y ya sabemos lo importante que es la vista para todo. 

Amanecí con ganas de ahorcar a alguien: no quien te las debe, sino quien te las paga. 

También me enoja mucho que, al fin me doy por vencida, y tengo que aplicar pomada oftalmológica con esteroides en los párpados y siempre, siempre, conlleva un riesgo. 

Me enojo. Me enojo. Me enojo. 

Con ganas de atropellar a alguien. 

Controlándome para no rematar con inocentes. 

Por lo menos, dormí más para no hacerme la vida insoportable a mí misma o ahorcar a alguien en el proceso. 

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