A mí, la pérdida ósea me inició en las encías, es parte de una enfermedad periodontal. Esto requiere chequeos continuos y de vez en cuando, operaciones para injertar hueso y evitar, dentro de lo posible, la pérdida de piezas dentales.
Hace unos días me hicieron una de estas operaciones. No son tan dolorosas en el momento porque el periodoncista es muy hábil para poner la anestesia. Pero, luego cuando pasa, es bastante molesto.
Te recetan antibiótico para evitar que las cirugías se infecten; pero, entonces tienes el problema de que el antibiótico refuerza tu estado inmunológico y aparecen más lesiones de pénfigo seborreico en el cuerpo. Son siete días de antibiótico, vamos por el cuarto.
Ya he perdido varias piezas dentales, porque cuando se inicia la pérdida ósea no sientes dolor, ni hay alertas de ninguna clase. También contribuyó que el dentista no me refirió rápidamente con un periodoncista.
Sin embargo, aún puedo comer carne. Así que no vamos tan mal.
La pérdida ósea en el resto del cuerpo se combate con ejercicio. Un gran problema para mí porque detesto hacer ejercicio. Así es la vida. Tu enfermedad es tu maestro.

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