Tengo que aceptar que esto ha sido lo más difícil: verme en el espejo por la mañana y preguntarme:¿esa soy yo? ¿qué ha pasado conmigo?La terrible hinchazón de los esteroides, toda, concentrada en tus mejillas. Ha sido triste, triste, triste.
Cuando encuentro gente que me conoció hace años y no me reconoce hasta que escucha mi voz... te tienes que armar de valor para enfrentar eso.
Debo aceptar que he sentido que mi identidad se ha vulnerado, se ha debilitado. Y esto ha pasado porque no termino de aceptar lo que veo en el espejo.
Es un trabajo que hay que hacer: aceptarme y amarme cada vez que echo un vistazo en el espejo.
También hay un gran desafío: aceptar que eres más que ese rostro, que tu rostro no necesariamente es lo más importante de ti misma.
Que tu alma inmortal no tiene rostro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario